Me he arrodillado delante de ti,
bañando tus pies con mis làgrimas,
he sentido que mi corazòn dejaba de latir
cuando he tenido tu bendiciòn en mi alma.
Tenìa que llegar este dìa, Señor, tenìa que llegar
con ese aire fresco que renueva mi fe,
tenìa que llegar con ese halo de esperanza
que das a mi vida que depende de usted.
Tenìa que llegar y te doy las gracias,
por que has escuchado mi voz cuando te hablaba,
por haber abierto un nuevo camino
donde habìa tantas espinas sembradas.
Tenìa que llegar desde el cielo infinito
para saciar la sed de amor que mi cuerpo reclama,
tenìa que llegar por que tengo la esperanza
de volver a sentir los abrazos de la mujer que me ama...

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