
Restauraste mi vida con una palabra,
diste un nuevo sentido a mi existencia,
abriste un nuevo camino a mi alma
y sembraste nuevas semillas en mi huerto.
Olvidaste las veces que te desafiè,
perdonaste todos mis pecados de ayer
y con el agua de tu fuente
lavaste mi cuerpo sucio y amalgamado.
Hiciste de mi otro hombre,
hiciste que volvieran a mi corazòn
los sueños que aquella mañana,
que, por mis pecados, se habìan esfumado.
Y hoy te agradezco, Señor, llorando,
todo lo que me das cada mañana,
todo lo que en mi vida has bendecido
y el amor de la mujer que me està amando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario