
Arranca la voz del pasado de mi corazòn,
arràncala aunque me duela,
aunque me haga sufrir de dolor, arràncala, Señor,
que no puedo ya vivir con esa secuela.
Rompe en pedazos los espejos del recuerdo,
saca mi piel manchada en jirones,
y propaga sobre la faz de la tierra
cada àtomo que se lleve el viento.
Castìgame sin compasiòn ni perdòn,
castìgame, Señor, por todo aquello.
Devuelve otra vez a mi vida
los atardeceres en silencio.
No merezco tu misericordia, no merezco
que se me siga queriendo, Señor.
Sòlo tu y yo sabemos el motivo tan amargo
que llevò a mi alma por aquèl sendero...
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