martes, 2 de febrero de 2016

DIME, SEÑOR, PORQUÈ





Han pasado cuatro meses desde aquèl dìa
y he visto la primavera llegar y florecer,
esperando sentada a tu lado
y hasta que Dios quiera yo estarè.
He visto salir el sol y marcharse despuès,
la luna y las estrellas me acompañaron 
en tu lecho de dolor màs de una vez,
mientras tomaba tu mano en la mìa, me abrazaron.
No ha faltado una oraciòn en mis labios,
ni una plegaria donde no pidiera por usted.
Se dibuja el paso del tiempo en tu sonrisa
y se fue marchitando aunque tu no lo puedas ver.
Aqui estoy de nuevo a los pies de tu cama,
contemplando, mientras duermes, tu envoltorio,
donde solo quedan el amor y la esperanza...
Dime, Señor, dime tù, porquè...


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